jueves, 15 de julio de 2010

Decisión.

Muchas veces tenemos que enfrentarnos en nuestras vidas a situaciones en las que se nos impone elegir una opción de dos posibles. Eliges un camino y supone irremediablemente abandonar para siempre el otro. Cómo pudo haber sido nuestra vida de haber escogido la otra opción, hubiésemos sido mucho más felices o quizás más desgraciados, quién sabe, ya para siempre se queda todo lo no vivido en el terreno de la imaginación y la entelequia. Nos quita el sueño la decisión que hemos de tomar forzosamente e intentamos anticipar las dos posibilidades, construir los dos mundos posibles que se nos ofrecen, en noches largas de lámparas que no paran de encenderse y de apagarse, de paseos ansiosos al sagrado altar de la nevera. Es todo inevitable, la duda, el vértigo, el miedo incluso, pero ha de acabar: cumplido el plazo deberemos tomar la decisión, mirar al frente y siguir viviendo cada día sin pensar en la opción descartada, hayamos o no acertado. Alguna noche traicionera nos desvelará con el pensamiento de lo que pudo ser y no fue, pero vivir es ir tomando decisiones que traen consigo la cara dulce del éxito y el amargo revés del error y el fracaso. Todo nos haga más libres y plenos.

A María y Pato, para que duerman tranquilos.

Leech.

2 comentarios:

Single dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que vivir es ir tomando decisiones. Según nos vamos haciendo mayores el camino se acorta y es cuando tomamos el testigo de los adultos que nos precedieron en decidir nuestra vida y quizás, finalmente, lo que nos distingue de los niños, que no toman decisiones.
Por otra parte, creo yo que si uno cree en lo que hace, aunque esté equivocado, no se equivoca...

MGS dijo...

Que bonito, Javi. Mil gracias de corazón.